
LECTURA:
¿Qué dice el
texto?
Atiende todos los detalles posibles.
Fíjate en los términos que se van
oponiendo en el texto, “justo”, “injusto”, “últimos”,
“primeros”.
También en la presencia de las
expresiones temporales que recorren el texto “amanecer”,
“hora tercia”, etc.
a)
Contexto
Con el capítulo 19 se inicia una
sección narrativa que desembocará en la llegada de Jesús
a Jerusalén y el desencuentro con los principales grupos
judíos.
El texto inmediatamente anterior nos
habla de la recompensa prometida a quien se entregue
generosamente a la causa del Reino de los cielos, y
termina igual que termina nuestro evangelio: los
primeros serán últimos y los últimos primeros (19,30;
20,16).
Después vendrá el tercer anuncio de la
Pasión (20,17-19).
b)
El texto
El evangelio se estructura en dos
partes: los acuerdos del propietario con los jornaleros,
con una gran importancia de las horas (vv. 1-7) y el
pago del trabajo realizado, que provoca una conversación
entre los jornaleros y el señor, destacando el tema de
últimos/primeros (vv. 8-15).
El v. 16 supone la paradójica
enseñanza de Jesús. La parábola manifiesta, a partir de
conceptos humanos como “salario justo” o “prestación
laboral”, el milagro de la justicia y la bondad de Dios,
y separa definitivamente la idea de recompensa de la
idea de mérito.
Para J. Jeremias, la parábola separa
dos mundos: aquí el mérito, allí la gracia; aquí la ley,
allí el evangelio.
c)
Elementos a destacar.
- El final de nuestro evangelio
(20,16) repite la sentencia que Jesús pronuncia en
19,30, justo antes de nuestro texto, aunque en orden
inverso. Así se forma una inclusión, que es un recurso
literario típico de la Escritura y sirve para determinar
una unidad literaria.
El texto, en su unidad, comienza y
termina con la misma frase o palabra, con el mismo
mensaje. En este caso, la afirmación de que los últimos
son los primeros está al principio, al final y en el
centro del pasaje (Mt 19,30; 20,8.16).
Esta insistencia quiere decir que es
lo más importante de la enseñanza que Jesús quiere
transmitir, con esta parábola, respecto a cómo es Dios y
su Reino.
No podemos poner a Dios a nuestro
nivel (que su justicia sea como nosotros entendemos la
justicia, etc.), sino justamente al revés: Dios es, y no
nosotros, “la medida de todas las cosas”. .
- El evangelio es una parábola del
Reino que hoy se compara con un propietario que salió
muy de mañana a contratar obreros para su viña. Él se
define a sí mismo en el versículo 15: «Yo soy bueno».
Considerando Lc 6,35 y Mt 19,17 (“Uno
solo es el Bueno”), identificamos al propietario con
Dios Padre. La viña es importante en la parábola. Se
menciona cinco veces ( vv. 1.2.4.7.8), tres de ellas,
con el pronombre posesivo. Está claro que es “su” viña,
aquí imagen del Reino de Dios. ¿Somos conscientes de que
trabajamos en la viña de “otro”, o nos gusta “hacer de
nuestra capa un sayo”? ¿Somos conscientes de que ese
otro es un Padre bueno al que tenemos que re-presentar?
.
- El propietario sale hasta en cinco
ocasiones a buscar jornaleros para su viña (Dios no deja
de llamar, pero ¿encontrará oídos que sepan escuchar?).
El acento recae sobre los últimos
jornaleros, los de la hora undécima, en los que nadie se
había fijado ni contado con ellos (imagen de los
marginados de aquella sociedad, excluidos de la atención
y preferencia de las élites religiosas y políticas),
pero Jesús indica que Dios cuenta con ellos.
¿Te sientes llamad@ por Dios a
trabajar en su viña? ¿Más que otros o con más derechos
que otros? .
- Fin de la jornada: todo tiene un
final inesperado. El modo de obrar del dueño supone una
inversión de los criterios con los que nosotros juzgamos
justo un proceder.
Ese comportamiento del dueño
desconcierta e indigna a los obreros de la primera hora.
¿Qué te sugiere ese modo de actuar del
propietario, de Dios? ¿A qué te mueve? .
- El propietario responde con firmeza
y suavidad a las quejas de los obreros.
Él ha sido justo con los primeros,
pues les ha pagado lo convenido.
Su libertad no está condicionada por
nada ni por nadie: es libre para hacer como quiera en
sus asuntos. Y su bondad le hace desear pagar por igual
a todos. Por el contrario, los trabajadores de la
primera hora se muestran mezquinos y envidiosos.
¿Dónde te sitúas en esta parábola?
¿Qué lección encuentras?