
LECTURA:
¿Qué dice el
texto?
Atiende todos los detalles posibles.
Fíjate en los verbos que introducen el
discurso en el v.2.
Quédate expectante.
Fíjate bien en quiénes son
bienaventurados y por qué.
¿Qué verbos están en presente y cuáles
en futuro?
Por último cae en la cuenta de la
relación entre la causa de la justicia y la de Jesús.
El evangelio de hoy tiene tres partes:
a) vv. 1-2: la introducción narrativa
donde se presenta el auditorio de Jesús (las
muchedumbres y los discípulos) y se hace referencia a la
montaña (nuevo Sinaí, nueva “ley”), a la autoridad de
Jesús (“se sentó”, posición de “maestro”), y a la
extraordinaria importancia de lo que va a decir (notad
que se usan tres expresiones y verbos para introducir el
discurso: “abriendo la boca”, “enseñaba”, “diciendo”; es
la única vez en todos los evangelios que ocurre algo
semejante, prueba de la categoría excepcional de lo que
va a decir Jesús, es decir, de todo el sermón de la
montaña;
b) vv. 3-10: el conjunto de las 8
bienaventuranzas, conjunto abierto y cerrado con la
expresión “porque de ellos es el reino de los cielos” (vv.
3 y 10), y que se subdivide en dos grupos de 4 (vv. 3-6:
“justicia”; vv. 7-10: “justicia”);
c) vv. 11-12: una última
bienaventuranza, dicha directamente a sus oyentes (notad
el cambio de persona: de la tercera plural a la segunda
plural: “seréis”)
a)
Contexto
Dejábamos la lectura del evangelio de
Mateo en el sumario de actividad de Jesús de 4,23.
Allí se decía que Jesús recorría toda
Galilea enseñando, proclamando el evangelio del reino y
curando toda enfermedad y toda dolencia.
Pues bien, el evangelio nos presenta
el comienzo de la enseñanza (5,1-8,1), el impresionante
Sermón de la Montaña, del que las bienaventuranzas son
su introducción general, el pórtico de entrada a dicho
discurso de Jesús.
En el evangelio de hoy encontramos la
primera perícopa (= unidad textual) del sermón de la
montaña (Mt 5,1-10), y dos versículos de la siguiente (vv.
11-12ab), que continúa con la llamada de Jesús a sus
oyentes a ser sal de la tierra y luz del mundo (vv.
13-16).
c)
Elementos a destacar.
.- Las bienaventuranzas tienen una
estructura tripartita: la declaración de bienaventuranza
(Bienaventurados); los que son objeto de dicha
declaración (pobres en el espíritu, etc…); y la razón,
la causa del porqué ellos son bienaventurados: son
acciones que Dios, Padre bueno y providente con entrañas
de Madre, realizará en el futuro, pero que comienzan y
terminan en el presente. De Dios Padre aún no hemos
recibido prácticamente nada de lo que nos espera. Pero
¿qué esperas? Reflexiona qué es lo que te hace sentir
feliz o satisfecho habitualmente. ¿Tiene algo que ver tu
proyecto de felicidad con el que Jesús proclama en las
bienaventuranzas?
.- Las bienaventuranzas son la
introducción al sermón, de modo que hay que descubrir el
corazón del mismo si queremos entenderlas y, sobre todo,
vivirlas. Este corazón es la oración del Padre Nuestro,
la llamada confiada de hijos a recibir del Padre (y un
padre muy especial) todos los bienes que puede dar.
Desde una experiencia así de Dios Padre, uno puede
lanzarse a vivir un estilo de vida arriesgado y
desafiante; sin esa experiencia, estas palabras de Jesús
pueden ser un insulto para los “perdedores” de la
historia. ¡Ojo!
.- Las dos únicas razones en presente
son para los pobres en espíritu y para los perseguidos
por causa de la justicia: de ellos es el Reino de los
cielos, ellos son los propietarios de dicho reino. ¿Qué
te sugiere? ¿A qué te mueve?
.-“Por causa de la justicia” y “por mi
causa” relacionan estrechamente la causa de Jesús y la
causa de la justicia: ¿están así de implicadas una y
otra en nuestro modo de ser cristianos?
.- “Bienaventuranza” significa
“felicidad”. Jesús proclama felices a ocho categorías de
personas y la novena proclamación de felicidad no hace
sino ampliar la octava, “dichosos los perseguidos”.
Repasa las categorías y piensa en cuáles son más
aceptadas y cuáles no por ti mism